Esta semana el secretario de Agricultura de Estados Unidos, Tom Vilsack, dio a conocer que su país recurriría al T-MEC para evitar la prohibición del maíz transgénico en México. No porque le interese conservar a su principal cliente, sino porque "le preocupan los pobres".

Agricultor de Hidalgo en una milpa| Foto: Liam Daniel Alonso Hernández

Por segunda ocasión, el gobierno de Estados Unidos busca entrometerse en la aplicación de una política en México. Esta vez no energética, sino sanitaria con miras a eliminar un alimento con altas probabilidades de ser rociado con el herbicida canerígeno glifosato.

Este herbicida, junto con el diazinón y el malatión, fue calificado por la ONU como "probablemente cancerígeno para los seres humanos". Por esta razón, el decreto emitido en 2020 por el presidente Andrés Manuel Lopez Obrador quiere eliminar el glifosato y el maíz transgénico paulatinamente a partir del 2023.

Y, pese a sólo importarse para uso industrial y alimento de ganado, se ha comprobado que se ha infiltrado en productos que a diario millones de mexicanos consumen. Así que por esto y porque podría desplazar a las 64 variedades de maíz que tanto han costado conservar luego de pasar por un tipo de segregación racial al creerse que el maíz blanco era mejor, el transgénico debe irse.

Un estudio de 2017 en el que participó la hoy titular del Conacyt, María Elena Álvarez Buylla, concluía que las secuencias del maíz transgénico estaban presentes en más del 80% de tortillas, botanas, harinas, cereales y tostadas que se comercializan en el país. Ni los alimentos más artesanales como las tortillas hechas a mano se salvaron, según el estudio publicado en Agroecology and Sustainable Food Systems.

Aparte de este terrible descubrimiento, se quiere dejar a un lado este producto porque no es como pintan a los transgénicos. Según agricultores, además de ya no ser barato por la pandemia, no resiste plagas ni estragos climatológicos que el maíz criollo sí.

La única preocupación que tiene Estados Unidos es perder capital en medio de la crisis originada por la pandemia de Covid de 19 y la guerra entre Rusia y Ucrania. Realmente no le importa si se consume algo dañino para la salud, se erradica la biodiversidad o México se hace más dependiente de él.