Nuevamente la votación de una reforma en el Congreso de la Unión recuerda que sus integrantes no actuan por convicción propia
![]() |
| Votación de la reforma que pasa a la Secretaría de la Defensa Nacional el control de la Guardia Nacional | Foto: Azucena Uresti |
Liam Daniel Alonso Hernández
El voto contracorriente muy cuestionable, pero válido del coordinador de los senadores morenistas, Ricardo Monreal Ávila, entorno a la reforma que le otorgó el control
operativo y administrativo de la Guardia Nacional (GN) a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) le ganó una serie de ataques desde distintas plataformas, que según él, fueron "patrocinadas con recursos públicos y elaborados por asesores extranjeros".
Este tipo de eventos viene a recordar que los legisladores no tienen derecho a disentir las decisiones que su grupo parlamentario tome "a favor de todos los mexicanos ", pero que en realidad obedecen a intereses de su cúpula.
Se podría pensar que únicamente el oficialismo tiene por costumbre esta práctica (sobre todo después de emprender su campaña traidores a la patria contra varios legisladores), no obstante, la oposición no deja atrás este tipo de prácticas e incluso es igual de radical a la hora de aplicarlas, pues en el contexto de la reforma eléctrica el coordinador del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la Cámara de Diputados, Ruben Moreira
Valdez, dijo que aquellos de su fracción que votaran a favor de la reforma propuesta por ejecutivo serían expulsados por desobedecer "un mandato directo" del Consejo Político Nacional.
Y sobre advertencia no hay engaño, el diputado Carlos Miguel Aysa Damas tuvo que abandonar el tricolor por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) de manera "voluntaria" luego de votar "convencido que no podemos estar en contra del desarrollo de México, ni de la voluntad de millones de mexicanos", no de que su padre Carlos Miguel Aysa González, exgobernador de Campeche, recibiría la embajada de República Dominicana.
Corrió con una suerte similar a la de Aysa la diputada Roció Alexis Gamiño del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) por no votar en manada, solo que a diferencia del primero, ella no era dueña del escaño que en ese momento ocupaba, y que rápidamente volvió a manos de Ali Sayuri Núñez Meneses tras la votación.
A quien también pudo verse muy presionada de la misma bancada era a la integrante de Kabah, Federica Quijano, que hizo pública su indecisión a pesar de haber asistido a múltiples foros sobre la reforma eléctrica. Por esta indecisión deberían pasar todos los legisladores que hoy se dejan llevar por los intereses individuales y partidistas al momento de tomar decisiones que repercutirán no solo en ellos, sino en toda la sociedad.
No deberían temer a las represalias los legisladores que no siguen el sentido de la votación del partido político al que pertenecen, porque es lo último que le debe importar a alguien que pretende velar por el interés de quienes lo colocaron en el lugar donde hoy está. Además, poner en práctica lo que aseveró el hoy muy cuestionable alcalde de Monterrey Luis Donaldo Colosio Riojas, después de ser electo: "[el partido] es una plataforma que nos permitió contender, pero no me le debo ... al contrario, yo me deslindo respetuosamente, pinto mi raya ... porque ya no soy candidato", les ganaría la simpatía de los electores.
